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Andrew Taylor Still

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El dolor cervical también está asociado al estrés

4-12-2019

“Me duele la cervical” o “no aguanto el cuello”, suelen ser expresiones que se escuchan o se dicen en ocasiones o habitualmente, pero detrás de las frases se esconden sobrecargas musculares por malos hábitos, lesiones o estrés y puede abarcar desde un leve malestar hasta un dolor intenso que los expertos denominan cervicalgia.

“Cervicalgia” es un término que describe un dolor en la región cervical o una algia y según expresan los tratados de anatomía, la columna cervical comienza en la base del cráneo y son siete las vértebras que la componen además de ocho pares de nervios cervicales y su función es contener y proteger la médula espinal, soportar el cráneo y permitir los diversos movimientos de la cabeza.

El fisioterapista Andrés Coronado afirma que la mayoría de la población a lo largo de su vida ha sufrido de dolor de cuello, lo cual puede estar relacionado con la vida sedentaria ligada al aspecto laboral y sus implementos y al tiempo libre dedicado a actividades no dinámicas, durante largos periodos.

Igualmente, el especialista destacó que hay que diferenciar entre una cervicalgia aguda y una crónica, pues la primera es una contractura muscular (tortícolis) que desaparece con el trancurrir de los días, mientras que la segunda se caracteriza por el dolor constante que obliga a los afectados a consultar al médico.

Sobre las causas de la cervicalgia, Coronado mencionó que se encuentran las contracciones musculares, artrosis, hernias discales, síndrome del latigazo cervical asociado a caídas o accidentes de tránsito, enfermedades inflamatorias, envejecimiento poblacional, estilo de vida y estrés.

Con relación al síndrome del latigazo cervical, detalló que éste se produce cuando hay una fuerte sacudida producto generalmente de un accidente de tránsito; en consecuencia, el cuello de la persona queda expuesto a hiperextensión extrema, es decir sus estructuras se estiran a su máximo nivel, produciendo consecuencias en las estructuras cervicales.

A manera de aclaratoria, el especialista precisó que generalmente los síntomas de la cervicalgia no aparecen de inmediato, pero cuando se presentan se asocian con dificultad para mover el área afectada y dolor, que en ciertas ocasiones, se extiende hacia los hombros, pecho, espalda y brazos, lo cual puede presentarse con mareos, sensación de escuchar zumbidos y visión borrosa.

Acotó que el tratamiento consiste en reposo, analgésicos y uso de collarín para inmovilizar la zona. También la fisioterapia es altamente recomendada para disminuir el dolor, la contractura muscular, a fin de recuperar la movilidad, con la utilización de diversos medios como: electroterapia, ultrasonidos, magnetoterapia, masajes, entre otros.

A su juicio, el estrés merece un punto aparte debido a que la tensión del día a día, las preocupaciones, los conflictos en el trabajo, los problemas familiares pueden pasar factura en forma de dolor, lo cual limita las actividades de cualquier persona.

El peso del estrés

El estrés es un inquilino indeseado de la vida diaria que, en opinión del internista Jacobo Plaz, se constituye en un respuesta que si no se controla, puede llegar a límites extremos y un ejemplo es cuando el cuello va aumentando su tensión y los músculos se suelen acortar, lo cual puede ser diagnosticado como una cervicalgia aguda que puede transformarse en crónica.

Explica que el ritmo vertiginoso de vida y las situaciones no gratas que enfrenta cada individuo dejan muy poco tiempo para sentir el cuerpo, pues los hombres y mujeres centran su vida en las actividades cotidianas y resolver problemas, pero no piensan en sí mismos.

Aunque admitió que el estrés bien controlado impulsa a superar nuestras metas; sin embargo cuando se vuelve crónico y se convierte en una contracción perenne de esos músculos de la zona del cuello puede derivar en alteraciones articulares y neurológicas, que pueden dar lugar a la aparición de mareos, sudoración, movilidad limitada de la zona, hormigueo en los brazos, entre otros.

Asimismo, el médico internista relacionó la cervicalgia producto del estrés con los siguientes factores: desgaste físico y emocional, exceso de consumo de alimentos con cafeína, alto consumo de alcohol, tensión ocular y sobrecargas musculares.

En lo que se refiere al tratamiento que se debe aplicar, el médico señaló que el éxito de éste depende de la manera que controlemos el estrés y, además, hay que alternar la fisioterapia con la meditación, ejercicios físicos y respiratorios, cambio de hábitos y en los casos extremos solicitar ayuda psicológica.

Diagnóstico y tratamiento

Para el diagnóstico del dolor cervical, el traumatólogo José Pérez recomienda, en primer término, la realización de una historia clínica que contemple aspectos como la postura, movilidad cervical y las áreas donde se presenta el dolor del paciente.

El especialista refiere como segundo paso la realización de radiografías simples que permiten determinar las causas del dolor cervical, y en caso de requerir una valoración más detallada se solicitan una tomografía axial computarizada (TAC), resonancia magnética o un electromiograma, que es el estudio de la conducción nerviosa mediante varias agujas muy finas, que captan los potenciales nerviosos y los transmiten a una pantalla.

En cuanto al tratamiento de la cervicalgia, Pérez explica que la terapia manual con un fisioterapeuta, analgésicos, relajantes musculares y vitaminas del complejo B es lo más usual cuando la dolencia que presenta la persona no es grave.

El traumatólogo advirtió que una cervicalgia mal tratada va contracturando cada vez más la espalda y aumenta la presión intervertebral, lo cual hace que los discos se vayan comprimiendo por lo que se acelera la artrosis de toda la columna.

Ante la presencia de una cervicalgia los especialistas recomiendan utilizar una almohada y colchón adecuados, no mantenerse en una misma postura por largo rato, realizar estiramientos a diario y efectuar ejercicios físicos con regularidad.

Datos de interés

  • La cervicalgia crónica está presente cerca del 10% de la población adulta.
  • 60% de la población sufre de cervicalgia en algún momento de su vida.
  • La mayor incidencia de dolor cervical se presenta entre los 13 y 90 años.
  • El dolor cervical es menos frecuente que el dolor lumbar.
  • Hombres y mujeres padecen por igual de dolor de cuello.
  • El uso desmedido de los teléfonos móviles y tabletas es una nueva causa de cervicalgia.
  • A nivel laboral esta dolencia constituye una de las causas más frecuentes de incapacidad laboral transitoria.
  • El dolor cervical asociado al estrés suele ser más intenso al final del día.
  • El dolor puede irradiarse hacia abajo, hacia los hombros o entre las escápulas (omóplatos).
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