Síndrome de hombro congelado

Síndrome de hombro congelado

  • 22/01/2015

Muchas personas que viven con diabetes comentan que sienten dolor en los hombros, sin saber exactamente el motivo. Esto se llama síndrome de hombro congelado o capsulitis adhesiva (bursitis adherente) y sus principales síntomas son: disminución de la movilidad, dolor y rigidez del hombro.

La inflamación provoca el dolor, este evita que se mueva el brazo y la falta de movimiento genera rigidez y disminución de la movilidad.
 
Normalmente, los huesos del hombro están unidos mediante ligamentos que forman la articulación y permiten que ésta se mueva libremente, cuando estos se inflaman se limita la movilización y se presenta dolor. En la mayoría de los casos no hay ninguna causa específica para la inflamación, pero el origen puede ser entre otras cosas por problemas en las cervicales (en los nervios que inervan al hombro, por lesiones que afectan las raíces de los mismos en la médula cervical), la diabetes, trauma en el hombro, o hipertiroidismo.
 
¿Cómo puedo saber si tengo hombro congelado?
 
Es probable que tengas el síndrome del hombro congelado si sientes dolor al levantar los brazos hacia arriba como si quisieras tocar el cielo con ambos brazos o hacia ambos lados de tu cuerpo o moverlos hacia atrás como si desearas sacar algo de los bolsillos traseros de tu pantalón o como si trataras de bajar el cierre de un vestido, o al extender tus brazos como si anhelaras empujar lo que se encuentra frente a ti. Muchos médicos prefieren solicitar algunas radiografías para descartar otros problemas como artritis, pero no hay ningún estudio específico para hacer el diagnóstico de hombro congelado.
 
La movilidad se recupera haciendo ejercicios de rehabilitación diarios. La fisioterapia y los anti inflamatorios no esteroideos generalmente restituyen la movilidad y el funcionamiento del hombro al cabo de un tiempo prolongado. En algunos casos incluso sin tratamiento, el hombro congelado puede mejorar por sí solo.
 
Algunos ejercicios que se pueden hacer en casa:
 
Arañitas: Coloca tus manos extendidas frente a una pared, ahora usa tus dedos para “subir” por la pared como si fuera una araña. A medida que mueves los dedos hacia arriba poco a poco, para y sostén la mano en ese lugar durante 30 segundos, por cada 5 cm. Mueve los dedos arriba lo más alto que alcances. Sigue intentando ir más arriba.
 
Ejercicios de Codman: Siéntate de lado en un asiento recto. Descansa tu axila en el respaldo del asiento, descuelga el brazo y déjalo moverse lentamente haciendo círculos, comienza con círculos pequeños y poco a poco hazlos más grandes, en ambas direcciones.
 
Alzando los brazos: Coloca las cosas que utilizas a diario en un estante alto, de manera que tengas que levantar los brazos para estirar tus hombros.
 
Recuerda hacer movimientos suaves y pequeños con tus hombros por 5 minutos a manera de calentamiento antes de hacer estos ejercicios para que te sea más fácil hacerlos.
 
Es importante mantener los hombros en movimiento, se recomienda hacer los ejercicios una o dos veces al día incluso después de haber sentido mejoría.
 
Se recomienda la cirugía si el tratamiento no quirúrgico no es efectivo. Este procedimiento se realiza bajo anestesia. El médico liberará el tejido cicatricial secundario a la inflamación crónica llevando el hombro a través de un rango de movimiento completo. La cirugía artroscópica también se puede utilizar para cortar los ligamentos tensos y extirpar el tejido cicatricial del hombro. Algunos cirujanos pueden utilizar bloqueadores del dolor repetitivos después de la cirugía, de manera que el paciente pueda participar en la fisioterapia.

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