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Pautas para conseguir una salud crónica

16-8-2022

Valladolid fue la sede del evento “Sal de la caja. En busca de la salud crónica” que contó con tres ponentes de referencia en el mundo de la divulgación en salud: la Dra. Sari Arponen, la Dra. Olalla Otero y el fisioterapeuta Antonio Valenzuela Caravaca

Una alimentación basada en comida real, el uso de la Microbioterapia o la recuperación de los hábitos ancestrales, entre las indicaciones para hacer posible el cambio hacia la salud crónica, frente a la enfermedad crónica.

El pasado 30 de junio, Valladolid acogió el evento “Sal de la caja. En busca de la salud crónica”. Bajo este título, el acto reivindicó la importancia de salir de la caja de la vida moderna, es decir, comenzar a pensar y a actuar de manera drástica frente a un sistema que nos enferma, que nos impulsa a consumir ultraprocesados varias veces al día, que nos lleva a un ocio digital sedentario, a estar separados de otras personas, etc.

La cita, patrocinada por Nutribiótica, estuvo protagonizada por tres referentes en el mundo de la divulgación en salud: la Dra. Sari Arponen, PhD en Medicina y especialista en medicina interna, autora del best seller “Es la microbiota, idiota” y de “El sistema inmunitario por fin sale del armario; la Dra. Olalla Otero, PhD en Biología, miembro del equipo científico de Nutribiótica y autora del libro “El revolucionario mundo de los probióticos”; y el fisioterapeuta, máster en PNIc y experto en terapia ortomolecular Antonio Valenzuela, que acaba de publicar su libro “Hijos de la adversidad”, quienes dieron las pautas necesarias para mejorar la salud y así cronificar el bienestar.

La Dra. Sari Arponen hizo especial hincapié en cambiar el enfoque de la atención sanitaria actual, muy centrada en tratar la enfermedad de forma reactiva. “Deberíamos colocar el foco de nuestra atención en la prevención, en ser proactivos y evitar la aparición de enfermedades”, afirmó. Así, enumeró una serie de pautas fundamentales para lograr la salud crónica y cuidar de nuestro sistema inmunitario:

  • Una alimentación basada en comida real, sin ultraprocesados, con una dieta pescomediterránea o atlántica, con verdura, fruta, productos del mar, setas, frutos secos, huevos, ave, y carne de mamífero de calidad. Es importante que la cena no sea muy tardía y que el ayuno nocturno dure al menos 12-13 horas. Un adulto en general no debería comer más de 2-3 veces al día, salvo algún caso puntual individualizado.
  • El movimiento como algo innegociable. No solo debemos hacer una rutina muy variada de ejercicio físico (caminar, correr, bailar, nadar, saltar, ejercicios de fuerza y flexibilidad); además, debemos huir del sedentarismo y levantarnos al menos cada media hora cuando estamos sentados y hacer ejercicios de todo el cuerpo durante un par de minutos.
  • Descanso nocturno con las horas suficientes, sin uso de pantallas de manera continuada cuando se ha puesto el sol.
  • Fomentar el contacto con la naturaleza y pasar tiempo al aire libre, con otras personas y otros seres vivos.
  • Priorizar el bienestar emocional, clave para nuestro sistema inmunitario. Si tenemos problemas de estrés crónico, ansiedad o incluso depresión, hay que buscar ayuda con un profesional actualizado en la salud mental con un enfoque integrativo.

Por su parte, la Dra. Olalla Otero centró su ponencia en la microbiota, ya que, la alteración de la misma en el individuo es responsable de un porcentaje muy elevado de patologías. Para modular la microbiota y, de esa forma, obtener mejorar nuestra salud, además de coincidir con las indicaciones aportadas por la Dra. Arponen, añadió el uso de la microbioterapia, es decir, el empleo de probióticos con un fin terapéutico.

“No podemos emplear cualquier probiótico para este fin, debemos fijarnos en diferentes aspectos: que el origen de los microoganismos sea humano, que sean de IV generación, que tengamos una cantidad suficiente y que conozcamos la cepa son algunos de los puntos a tener en cuenta”, explicó la Dra. Otero.

Por último, Antonio Valenzuela puso el foco de su intervención en los hábitos ancestrales que hemos ido perdiendo en la sociedad occidental actual, pero cuya recuperación nos ayudaría a avanzar en nuestro objetivo de conseguir un buen estado de salud permanente.

Para ello, recordó el estilo de vida de nuestros ancestros basado en una dieta con ayunos forzosos, una actividad física regular, exposición solar adecuada y al frío y al calor, contacto estrecho con la naturaleza, baja exposición a contaminantes ambientales, un nivel de estrés agudo y vital, y un fuerte sentido de propósito vital y de pertenencia al grupo.

“La vida moderna nos enferma y esto no se debe tanto ni a nuestra genética ni a nuestro estilo de vida”, indicó a la par que hizo referencia a diferentes estrategias para volver a los ámbitos ancestrales tan beneficiosos para conseguir una salud crónica.

Entre ellas mencionó huir del sedentarismo; aumentar el tiempo en contacto directo con la naturaleza (caminando descalzo, abrazando árboles); tomar el sol (siempre con precauciones); priorizar los alimentos frescos y de temporada, dando importancia a los fermentados que nos aportan bacterias beneficiosas para nuestra salud y bienestar; rodearse de personas que sumen en positivo en tu vida; perder el miedo a los retos térmicos, disfrutando de una buena sauna o un baño caliente y dándose duchas frías y bañándonos en entornos naturales como ríos o en el mar.

Fuente: Dm Dima

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